IKEBANA


Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha utilizado flores para significar todos los acontecimientos especiales de la vida, nacimientos, bodas, funerales, conmemoración de victorias, competiciones o certámenes y otros innumerables actos y celebraciones. Ha ofrecido a sus dioses como ruego, petición o agradecimiento de su ayuda y ha utilizado su simbolismo y belleza para transmitir sus sentimientos más íntimos y manifestar sus mejores deseos a los seres queridos o cercanos.
En todas las culturas y tradiciones y durante siglos, también se han utilizado flores para decorar ambientes o espacios tanto familiares como de uso social, e incluso, en diversas épocas, se ha reglado un protocolo para su utilización y se han fijado también normas para la composición de los arreglos.
Por lo tanto, no parece que sea nada singular-significativo que en la cultura japonesa haya surgido el ikebana que, desde Occidente, puede interpretarse como unas normas para realizar arreglos florales con una estética distinta a la occidental. Pero el ikebana es algo más, es un antiguo arte que emerge de un respeto hacia la naturaleza profundamente arraigado en la cultura japonesa.